LA BIBLIOTECA AMBROSIANA 

La Biblioteca Ambrosiana, fundada por el Cardenal Federico Borromeo el 7 de septiembre de 1607 e inaugurada el 8 de diciembre de 1609, fue una de las primeras abiertas a la lectura pública, gracias al gesto del ilustre mecenas. Fue concebida por su fundador como un centro de estudio y de cultura: quiso que florecieran a su lado, en efecto, otras instituciones como el Colegio de los Doctores (1607), la Pinacoteca (1618), la Academia de Dibujo (1620), el Colegio trilingüe y el Colegio de los Alumnos (1625).

El Cardenal Borromeo recogió para su Biblioteca, que por el santo patrón de Milán llamó Ambrosiana, un gran número de códices griegos, latinos, en lenguas vulgares y en diversas lenguas orientales. Entre ellos están los preciosos fondos derivados de instituciones religiosas como el monasterio benedictino de Bobbio, el convento agustino de Santa María Coronada y la biblioteca del Capítulo Metropolitano de Milán, y los provenientes de importantes colecciones privadas como las de Gian Vincenzo Pinelli, Francesco Ciceri y Cesare Rovida, ilustres estudiosos y bibliófilos del siglo XVI. Entre los innumerables donantes que posteriormente fueron enriqueciendo la entidad, destacan los que en el siglo XIX legaron a la Ambrosiana sus extraordinarias bibliotecas privadas.

Por la vastedad de las colecciones y por el número y el valor de los códices, la Ambrosiana es sin duda una de las principales bibliotecas de Italia y del mundo. Tuvo ilustres Doctores y Prefectos como el historiador milanés Giuseppe Ripamonti, el gran filólogo e historiador Ludovico Antonio Muratori, Giuseppe Antonio Sassi y grandes paleógrafos como Angelo Mai, Antonio Maria Ceriani, Giovanni Mercati y Achille Ratti, que se convertiría en Papa con el nombre de Pio XI.

La biblioteca tiene carácter clásico, histórico, literario, religioso, particularmente en un sentido retrospectivo, volcado sobre estudio del pasado; está regida por el Colegio de los Doctores –presidido por el Prefecto–, que supervisa su actividad cultural, y por la Congregación de los Conservadores –encabezada por un Presidente–, encargada de  su administración.

Entre las riquísimas colecciones ambrosianas se recuerdan el fondo árabe y oriental, de excepcional importancia; la biblioteca glotológico-dialectal de Carlo Salvioni y la colección heráldica de Enrico Casanova. También numerosos palimpsestos, con piezas valiosísimas como los únicos fragmentos que han sobrevivido de la Vidularia de Plauto, que se remontan al siglo V, y parte de la versión gótica de los textos bíblicos realizada por el obispo arriano Ulfilas, y muchos manuscritos miniados de espléndida factura, como el Libro de horas borromeo, de Cristoforo De Predis, o el Aulo Gelio decorado y firmado por Guglielmo Girardi. Sobre todos ellos destacan la Ilias picta o Ilíada ambrosiana del siglo V, el famoso Virgilio con anotaciones marginales de Francesco Petrarca,  miniado por Simone Martini, el Giuseppe Flavio en versión latina sobre papiro, el Antifonario de Bangor y la Biblia siro-hexaplar. Encontramos además diversos códices autobiográficos, como el De prospectiva pingendi de Piero della Francesca, el Marcial completamente transcrito por Boccaccio, la Vita di Guidobaldo di Montefeltro de mano de Pietro Bembo y documentos autógrafos de Santo Tomás de Aquino, de Ariosto, de Maquiavelo, de Tasso, de Galileo, hasta llegar al entero fondo de Giuseppe Parini y de Cesare Beccaria.

Son valiosísimos muchos de los incunables, por ejemplo la rara edición del Decamerón de Cristoforo Valdarfer (Venecia, 1471) y las no pocas ediciones príncipe. La Biblioteca posee muchas encuadernaciones de valor de manuscritos y de estampados; entre las colecciones especiales hay que destacar las de los estatutos, las ediciones aldinas (de Aldo Manuzio), cominianas (de Giuseppe Comino) y bodonianas (de Giambattista Bodoni), además de la riquísima colección de dibujos, grabados y estampas, constituida por unas cuarenta mil unidades. El Medallero contiene un rico patrimonio de más de veinte mil piezas, entre monedas y medallas, muchas de ellas de gran valor.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

IIIº CONVENIO INTERNACIONAL

Milán, 9-10 de junio de 2017
con investigaciones
articuladas en sesiones y temas:
HISTORIA E HISTORIOGRAFÍA
DEL ARTE DESDE 1700 A 1830
EN EUROPA Y EN EL MUNDO

LA RAZÓN DE LOS LUMINARIOS
LA RAZÓN DEL CLÁSICO  >>> (ir)

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Veneranda Biblioteca Ambrosiana: comunicación, política, corrupción, evitar formas barbáricas >>>
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El Pordenone,
minimalismo della “terribilità”
en la Ambrosiana (IR) >>>
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Ambrosiana. 21 marzo, 2016 
En el preciso centro de Milán, 
arte, historia y devoción:
la cripta de San Sepulcro.
por Isabel Recavarren >>>
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La información de esta sección es curada
por la dr. Isabel Recavarren
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LA PINACOTECA AMBROSIANA

Federico Borromeo, en su periodo romano, había sido patrón de la Academia de San Lucas, proyectada por el papa Gregorio XIII en 1577 e inaugurada en 1593. Se trasladó a Milán en 1595 como arzobispo, y allí tenía proyectado fundar una Academia artística, similar a las que existían ya en Florencia y Roma. De modo que el 28 de abril de 1618, mediante acto notarial, el cardenal donaba a la Biblioteca Ambrosiana, abierta al público desde 1609, su colección de cuadros, dibujos, grabados y esculturas: es el núcleo originario de la Pinacoteca Ambrosiana, que se enriquecería en los cuatro siglos sucesivos con numerosas obras maestras del arte italiano y europeo. Borromeo no concibió su Galería como una mera exposición de obras de arte, sino también como instrumento didáctico: en 1620 fundó dentro de la Ambrosiana una Academia del Dibujo, para la enseñanza de la pintura, la escultura y la arquitectura.

En 1751 se añadió a la Ambrosiana el llamado Museo Settala, una rica colección de piezas naturalistas, etnográficas y de curiosos instrumentos científicos, reunida por el canónico milanés Manfredo Settala (1600-1680).

La Pinacoteca Ambrosiana es el primer museo de arte del mundo que abrió sus puertas al público; y es el único que desde su fundación está vinculado orgánicamente a un Colegio de Doctores, a una Academia y a una Biblioteca, con el fin de cultivar de forma unitaria los estudios literarios, científicos y artísticos. En la actualidad, el recorrido expositivo de la Pinacoteca Ambrosiana se presenta no solo como un recorrido museístico (con las salas de la Pinacoteca en sí misma), sino también como una ocasión para visitar el entero edificio monumental: desde la iglesia de Santa María Magdalena en San Sepolcro, cuyo origen es anterior al siglo XI, pasando por todos los espacios del siglo XVII, con la sala originaria de la biblioteca –la llamada Sala Federiciana– y la antigua sala capitular de la confraternidad de Santa Corona, con un grandioso fresco de Bernardino Luini, hasta llegar a la parte neoclásica ochocentista y los espacios reestructurados entre 1929 y 1931 por el prefecto Giovanni Galbiati con un particular gusto ornamental muy característico de la época. Desde el interior de la Pinacoteca es posible asomarse sobre el llamado Patio de los Espíritus Magnos, con una valiosa colección arqueológica. En las salas que dan al antiguo patio neoclásico, ahora convertido en Sala de Lectura de la Biblioteca, está expuesta casi íntegramente la colección del Cardenal Federico Borromeo, núcleo originario de la Pinacoteca. En las otras salas se encuentran las obras añadidas a la Ambrosiana con posterioridad al legado del Fundador, y que cubren el arco entero de la historia de la pintura, sobre todo la italiana, desde el Renacimiento hasta el siglo XIX. En la colección destacan como obras maestras de suprema importancia:

- el Cartón preparatorio de la Escuela de Atenas, autógrafo de Rafael Sanzio;

- el Retrato de Músico de Leonardo da Vinci; 

- el Retrato de Dama o ‘Dama de la redecilla de perlas’ que Federico Borromeo adquirió y atribuyó explícitamente a la mando de Leonardo da Vinci;

- la Cesta de fruta de Michelangelo Merisi, es decir, Caravaggio;

- la Virgen del pabellón de Sandro Botticelli;

- la Adoración de los Magos de Tiziano Vecellio;

- las obras de Jan Brueghel, que el cardenal Federico le encargó directamente al pintor flamenco (los dos Jarrones de flores, las Doce aldeas, los Elementos del agua y del fuego).

Entre los objetos decorativos mostrados en los tablones expositivos y las vitrinas diseminadas por las varias salas es posible admirar una teca con un mechón de cabello rubio de Lucrecia Borgia. Y por último, en el llamado Patio de los Espíritus Magnos (visible desde la logia de la Pinacoteca) se conserva una valiosa colección arqueológica, con antiguas aras greco-romanas y lápidas; y en el Peristilo de la Sala Federiciana se puede contemplar un mosaico del siglo IV proveniente de las antiguas termas romanas de Mediolanum. En la Biblioteca, junto a los abundantes manuscritos miniados de época medieval y del Renacimiento, es de gran relevancia tanto en su cantidad como en su calidad el fondo de gráfica, que llega a unas cuarenta mil piezas entre dibujos, grabados y estampas (entre los artistas más importantes sobresalen Pisanello y Alberto Durero).

Pero el más excelso tesoro artístico y científico de la Biblioteca es el célebre Código Atlántico de Leonardo da Vinci, donado a la Ambrosiana por el marqués Galeazzo Arconati en 1637: lo forman 1119 folios autógrafos, con cerca de 2000 dibujos, apuntes, notas autobiográficas y estudios sobre varias disciplinas: ingeniería, hidráulica, óptica, anatomía, arquitectura, geometría, astronomía.

 





LA ACADEMIA AMBROSIANA 

La Academia Ambrosiana fue fundada por el Cardenal Federico Borromeo, Arzobispo de Milán, el 25 de junio de 1620 como Academia de Dibujo para la enseñanza de la pintura, la escultura y la arquitectura, y tras un periodo de decadencia en el siglo XVIII interrumpió su actividad en el XIX. Renació en 1963 en la Ambrosiana por iniciativa del Arzobispo, el Cardenal Giovanni Battista Montini, como Academia de San Carlos Borromeo, con el fin de promover estudios histórico-religiosos, y en 2003 se le unió la Academia de San Ambrosio, dedicada a los estudios patrísticos.

El 20 de marzo de 2008 le dio a la Academia nueva fundación, con un Estatuto propio, el Arzobispo y Cardenal Dionigi Tettamanzi; y el Cardenal Angelo Scola, igualmente Arzobispo de Milán, el 4 de noviembre de 2013 promulgó las nuevas Normas de la Venerable Biblioteca Ambrosiana, que entraron en vigor el 7 de enero de 2014, confirmadas por el sucesivo Decreto arzobispal de fecha 21 de julio de 2014, y asimismo aprobó el nuevo Estatuto de la Academia.

Las Normas de la Venerable Biblioteca Ambrosiana de 2013 establecen que la Academia vuelva a ser, como en sus orígenes, parte integrante de la Ambrosiana, a la par que la Biblioteca y la Pinacoteca: “La principal actividad de la Venerable Biblioteca Ambrosiana consiste en la gestión de la Biblioteca, la Pinacoteca y la Academia Ambrosiana” (Art. 3); la estructura institucional de la Academia se corresponde por entero con la de la Ambrosiana: “En el interior de la Venerable Biblioteca Ambrosiana está constituida la Academia Ambrosiana, de la que es Gran Canciller el Arzobispo de Milán y Presidente el Prefecto de la misma Venerable Biblioteca. La Academia tiene un Estatuto propio aprobado por el Arzobispo de Milán” (Art. 32). La finalidad de la Academia Ambrosiana es la promoción de investigaciones y publicaciones en los diversos campos de la cultura, favoreciendo el intercambio y la colaboración con instituciones análogas en Italia y el extranjero, en el espíritu de su fundador, que quiso la Ambrosiana “para un servicio universal”.

El Estatuto de la Academia Ambrosiana aprobado en 2014 determina el número y las características de las Clases de Estudios de la Academia: “La Academia Ambrosiana está organizada en Clases, es decir, en sectores de investigación, que a su vez pueden ser subdivididos en Secciones”, y comprenden hoy ocho Clases para los Estudios Borromeicos, Ambrosianos, sobre el Extremo Oriente, Italianística, Eslavística, sobre el Próximo Oriente, Griegos y Latinos, Africanos” (cf. Estatuto, art. 6). Las tres clases de Estudios Africanos, sobre el Próximo Oriente y el Extremo Oriente están subdivididas en 10 Secciones de Estudios: árabes, armenios, bereberes, coptos, chinos, hebreos, etíopes, japoneses, indios, sirios. El Estatuto prescribe que cada Clase esté dirigida por un Doctor de la Ambrosiana.

En la actualidad los Académicos Ambrosianos son unos trescientos, comprenden profesores y estudiosos de universidad de todos los continentes, y realizan estudios e investigaciones según los planes trienales definidos por las Asambleas de cada una de las Clases y supervisados por los Consejos Directivos de Clase. Todos los años cada Clase convoca una Conferencia internacional o Dies Academicus, y publica los resultados en las ocho Colecciones misceláneas editadas conjuntamente por la Ambrosiana en Milán y por la editorial Bulzoni en Roma: «Africana Ambrosiana», «Ambrosiana Graecolatina», «Asiatica Ambrosiana», «Orientalia Ambrosiana», «Slavica Ambrosiana», «Studi Ambrosiani di Italianistica», «Studia Ambrosiana» y «Studia Borromaica»; una novena Colección de «Fonti e Studi» se encarga de las obras monográficas. 

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